HISTORIA DEL ZAZEN
 
La historia nos cuenta que Buda alcanzó el Despertar hace 2600 años en la postura Zazen.
 
Sin embargo, esta postura del éxtasis (el ek stase, postura fuera de sí, a distancia de sí, más allá de sí, "ek", fuera de, más allá de, "stasis", la inmovilidad, la sustancia), se remonta a épocas mucho más antiguas que la del Buda histórico. Partiendo de que se conoce bien la postura de zazen, según la enseñanza precisa del Maestro Deshimaru, es posible encontrar huellas evidentes en otras culturas antiguas y especialmente entre las estatuas prehistóricas.
 
El mismo Maestro Deshimaru había llamado la atención de sus discípulos sobre personajes esculpidos durante el siglo IX DC, en el Condado de Fermanagh, Irlanda, en los que era evidente que, tanto por la posición de cabeza, con el mentón entrado, como por la postura de las manos, evocaban al zazen, aunque las piernas no estaban representadas. Pero el hallazgo de estas estatuas permitía suponer la existencia en Europa de otros personajes en la postura completa. De esta manera, un personaje utilizado como asa de un caldero, "el caldero de Oseberg", en Noruega, del siglo I DC, muestra la misma posición de cabeza, incluso las piernas están perfectamente cruzadas como en zazen y lleva lo que podría ser una especie de "rakusu" en el pecho.
 
Sin embargo, el arqueólogo E. Esperandieu (el primero en realizar una sistemática investigación sobre estatuas galas, entre 1907 y 1947) nos proporcionó la información más importante.
Esperandieu puso en evidencia la profusión de estatuas de "dioses sentados en pose búdica", según sus propias palabras, por toda Francia, de Norte a Sur y de Este a Oeste, con una gran concentración en el Macizo Central. Según los especialistas de su equipo, esas estatuas se remontan, cuando menos, al siglo V a.C. (es decir que al menos son contemporáneas, si no anteriores, al Buda histórico). Algunas son más recientes. Su producción se extingue sin embargo, con la hegemonía del Cristianismo en Europa.
 
La mayor parte de las que han sido encontradas, fueron voluntariamente mutiladas. La mayoría fueron destruidas. Hay que recordar que "la destrucción de los ídolos de piedra" fue, en efecto, proclamada por los primeros concilios cristianos. Cuando en 496 Clovis, Rey de los Francos, primer rey de nuestra historia, fue bautizado como cristiano, en Reims, "con tres mil de sus guerreros", el obispo de San Reims le dijo estas famosas palabras, recordadas por Gregoire de Tours y retomadas por Michelet: "Inclínate arrogante sicambrio, quema lo que has adorado, y adora lo que has quemado.". Con la frase: "Adora lo que has quemado"; se refiere a las iglesias y abadías cristianas que las hordas sicambrias saqueaban regularmente. "Quema lo que has adorado" se relaciona, en cambio, con el dios Cernuno, el "dios de la riqueza y la abundancia" representado generalmente, según dicen los arqueólogos, "sentado con las piernas cruzadas en la postura de Buda". Cernuno, como nos menciona Julio César en sus "Comentarios sobre La Galia" (siglo I AC) "era el dios más venerado por los galos" (VI, 17). En la entrada de la catedral de Reims, esculpido sobre el frontón de la puerta principal se puede ver un personaje con las piernas cruzadas, encorvado bajo el peso de un cristiano que le está aplastando la espalda.
 
Bajo los cimientos de Notre-Dame en Paris, se encontró una gran piedra en la que aparece grabado el nombre de: "Cernuno". Ésta se conserva en el museo de Cluny. Como la mayor parte de las iglesias en Francia, Notre-Dame de Paris fue construida sobre el emplazamiento de un templo galo. En una moneda gala de los remos, pueblo galo de Bélgica (moneda de los Cataláunicos), encontrada en la región de Reims proveniente del siglo II o del siglo V de nuestra era, aparece una mujer en la postura de zazen sosteniendo un aro en una mano y una serpiente en la otra. Su postura recuerda claramente al personaje del caldero de Gundestrup, en Dinamarca, del siglo I, quien aparece también sosteniendo un aro en una mano y una serpiente en la otra. En Francia, el Museo de Saint Germain, en Laye, se puede ver la hermosa postura del "dios en cuclillas" (así conocido), descubierto en Bouray, cerca de La Ferte-Alais. También se encuentra la estatuilla de bronce llamada de Autun, procedente de Curgy (Saone y Loire); que representa un personaje en la postura conocida como "en pose búdica" abrazado por dos serpientes con cabeza de carnero. En el museo Borrely en Marsella, se pueden ver personajes, que si bien es cierto están mutilados, evocan perfectamente la postura de zazen, aunque las dos piernas no están totalmente cruzadas. Provienen de las excavaciones de La Roquepertuse y datan del siglo V a.C.
 
En cambio, la estatua de una mujer desnuda, descubierta en Etaules, Quarre les Tombes (Yonne) del siglo V a.C., tiene las piernas perfectamente cruzadas en zazen. En la India prevédica, civilización Harappa (27OO años antes de nuestra era), se halló un sello que representaba a un hombre con tres cabezas (ithyphallique), rodeado de animales, en la postura de zazen. En el Museo de Bellas Artes de Belgrado se puede ver el esqueleto de un hombre en la postura de zazen, descubierto en las excavaciones de Lepenski Vir, en Yugoslavia, que data del año 6.OOO a.C. En Grecia, en el arte cicládico (4.OOO años antes de nuestra era), aparece una mujer con las piernas cruzadas en zazen. Por otra parte, las estatuillas colocadas en las tumbas también evocan la postura de zazen en un estilo muy depurado característico del arte cicládico. Una figura de barro cocido de Kato, al Este de Creta, también muestra la postura de zazen; data igualmente del Neolítico (4000 años a.C.).
 
Numerosas estatuillas de arcilla halladas en Turkmenistán del Sur y procedentes del tercer milenio a.C., muestran la postura de zazen; se encuentran el el Museo de Hermitage, en Leningrado. Allí se pueden ver también unas estatuillas de alabastro, inspiradas en el mismo motivo, descubiertas en el norte del Caúcaso y que datan del segundo milenio a.C.
 
Buda alcanzó la iluminación bajo una higuera, en la postura de zazen, hace 2600 años. Mucho antes que él según cuenta la tradición, Siva, el dios del yoga y la danza, practicaba la misma postura bajo una higuera. Bodhidarma, fundador del Zen, introdujo la postura en China en el siglo VI de nuestra era. Dogen la introdujo en Japón, en el siglo XIII y Taisen Deshimaru, la dio a conocer en Europa en el siglo XX.